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Monitoreo temporal satelital de los bosques de Córdoba
Lagartija verde - Fotografía: Martín Lepez

La fauna nativa y los servicios ecosistémicos

¿Por qué es importante maximizar la biodiversidad faunística en Córdoba?

La región oeste de la provincia de Córdoba, donde quedan algunos de los últimos relictos de bosque nativo, presenta una rica fauna, con muchas especies con valor para su conservación. Un relevamiento de los registros de vertebrados en la bibliografía, colecciones de museos y datos propios, realizado en el marco del proyecto “Bases ambientales para el Ordenamiento Territorial del Espacio Rural de la Provincia de Córdoba” (llevado a cabo por la Universidad Nacional de Río Cuarto y la Universidad Nacional de Córdoba, y del cual los autores fueron investigadores participantes), revela que en una franja que va desde un poco más al norte de Serrezuela hasta San Pedro por el sur, y desde la Sierra de Guasapampa por el este hasta el límite con La Rioja en el oeste, se registraron un total de 239 especies (1 pez, 12 anfibios, 30 reptiles, 162 aves y 34 mamíferos) más otras 11 especies que por sus características es muy probable que allí habiten (la lista completa se encuentra disponible para quien desee consultarla). En esta extensa lista se encuentran 25 especies con alguna categoría de riesgo a nivel nacional, entre los que cabe mencionar a la tortuga de tierra, la lampalagua y la boa arco iris entre los reptiles, el ñandú, la martineta, el águila coronada y el carpintero negro entre las aves, y los pecaríes quimilero y de collar entre los mamíferos. Otras especies registradas aquí que no están amenazadas a escala nacional, pero sí ostentan una situación muy comprometida en la provincia son el guanaco y el loro hablador. Además en la zona se encuentran el oso melero, que recientemente está llegando a Córdoba, y otras especies como el tuco-tuco cordobés. Esta última, si bien no es llamativa, reviste importancia ya que además de encontrarse en peligro a nivel nacional e internacional, constituye un endemismo provincial, esto es, una especie exclusiva de Córdoba.

Sin embargo, no se trata de proteger la fauna solamente por su diversidad o status de conservación, sino también porque la misma fauna provee servicios ecosistémicos que, aunque aún no han sido valorados en su justa medida, indudablemente representan valores en el orden de los miles de millones de pesos que se necesitaría invertir en el caso de que los mismos se reduzcan o falten. Entre los servicios ecosistémicos más importantes se encuentra la predación sobre insectos-plaga, ejercida en el Chaco del oeste de Córdoba por un ejército de al menos 191 especies de vertebrados (20 anfibios, 23 reptiles, 130 aves y 18 mamíferos) los cuales capturan insectos en el suelo, sobre las plantas, en la corteza de los árboles, en los frutos, en las flores e incluso al vuelo. La supresión de este servicio mediante la transformación de bosques y pastizales naturales a pasturas y “silvopasturas” redunda en el gasto de ingentes cantidades de dinero en venenos químicos, que además de contaminar el ambiente, no son compatibles con la ganadería. Otro servicio prestado por la fauna es el control de roedores. En la provincia habitan al menos cinco especies de roedores que son reservorio del virus Junín (causante de la Fiebre Hemorrágica Argentina) y de Trypanosoma cruzi (agente del mal de Chagas), y potenciales vectores de hantavirus. Las poblaciones de estos roedores frecuentemente son favorecidas por la expansión de la agricultura. Los ecosistemas chaqueños (bosques y pastizales naturales) del oeste de Córdoba albergan al menos 63 especies de predadores que consumen roedores (5 anfibios, 23 reptiles, 25 aves y 10 mamíferos). La fauna también contribuye a la polinización de las plantas, y quizás este servicio sea el más importante económicamente dado que su ausencia no puede suplirse artificialmente. En el oeste cordobés esta función es cumplida mayormente por insectos, aunque también es cumplida por al menos 13 especies de aves; caber destacar que la fauna no solo poliniza las plantas autóctonas si no también cultivos y pasturas.

Las regulaciones y normativas vigentes en Córdoba no lograron proteger los bosques nativos, ni regular su reemplazo a otros usos de la tierra. Son cada vez más intensas las presiones sobre estos bosques, poniendo en riesgo su supervivencia y la continuidad en la provisión de sus SE. Es prioritario proteger los escasos fragmentos de bosque que quedan en la provincia (por demás ambientalmente deteriorada), la diversidad de especies asociada a ellos y la provisión de SE vitales para la sociedad en su conjunto. Muestras de malos manejos o desmanejos se presentan en todo el territorio con inundaciones, elevación de las capas freáticas, salinización y desertificación de suelos, desaparición de especies valiosas, etc. Por lo tanto, se precisa prontamente una respuesta a las necesidades y reclamos sociales cada vez más profundos, relacionados con la interacción creciente entre las personas y la naturaleza. Consideramos que es urgente que la sociedad cordobesa realmente valore y se ocupe del cuidado de su capital natural, a través de iniciativas civiles y exigiendo a los organismos oficiales el cuidado y monitoreo del ambiente y la aplicación de las leyes.

*Artículo escrito con la colaboración de:

Dra. Daniela Tamburini

Dr. Ricardo Torres

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